José Espinós - Diácono

diaconos.com.ar




Tercer encuentro latinoamericano del diaconado

 

TERCER ENCUENTRO LATINOAMERICANO
DEL DIACONADO PERMANENTE

Quito, 8 al 13 de junio de 1992


1. SINTESIS FINAL DE LOS INFORMES

Delegados de las Conferencias Episcopales

Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Perú, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

Situación actual del Diaconado en el continente

Después de escuchar los informes de los delegados, los redactores sintetizan lo expuesto de la siguiente manera:

a. Historia reciente

En general, en los años posteriores al Concilio, se pone en marcha la restauración del Diaconado, en forma tentativa y experimental, pero con mucha esperanza.

En la década del 80 no se ven cumplidas las expectativas y surgen algunos fracasos en esas experiencias.

A partir de los años 90 se ve un resurgimiento del Diaconado y bastante semejanza en los procesos de los diferentes países.

Se han visto fracasos, quizás por no haber pensado bien en los desafíos que presentaba la restauración del diaconado y, por eso, se ha vuelto ahora con las lecciones aprendidas a estudiar y fortalecer el diaconado.

b. Situación

. Hay diáconos en una mitad de las diócesis de los países que han concurrido a este encuentro.

. Se ve, en los últimos cinco años, un paulatino crecimiento en las vocaciones diaconales, a la par de un interés mayor por comprender mejor la esencia y función del diaconado.

. La mayoría de los diáconos proviene de sectores populares, pero van aumentando los diáconos de sectores más acomodados y de mayor preparación intelectual.

. Las Conferencias Episcopales han ido reglamentando los temas relativos al diaconado y a su formación, pero no se ha cristalizado suficientemente aún en las escuelas diaconales diocesanas. Hay excepciones a ésto último.

. Algunos obispos y presbíteros no aceptan todavía plenamente al diaconado permanente y hay diáconos que no han asumido su verdadero papel.

c. Logros

. Se observan logros en la integración de las esposas de los diáconos y en su formación. Juegan un papel muy importate en el ministerio de sus esposos y cada vez más van comprendiendo su papel activo y necesario en la formación y vida del diácono. Esto se extiende a la familia.

. Se va descubriendo que el diácono es un signo y testimonio claro de la Iglesia servidora, a ejemplo de Cristo Servidor. También se descubre su papel, en primer lugar, en los ambientes laicos: vecinales, familiares y laborables.

. Se va caminando hacia la elaboración de programas para el diaconado, a nivel de las Conferencias Episcopales.

. En algunas partes se ha ido pasando de un servicio diaconal más litúrgico a otro más profético y de caridad.

d. Dificultades

. El diácono, en otras partes, se ve reducido a las funciones meramente litúrgicas.

. No se ha reflexionado suficientemente sobre el papel y esencia del diaconado y, la comunidad de los fieles, no siempre lo conoce.

. Hay que centrar la discusión del diaconado sobre su ser (ser testimonio de la Iglesia servidora) y eso no se ha hecho suficientemente, quizás, por una mentalidad muy pragmática de nuestra pastoral.

. En cuanto al problema económico del sustento del diácono, se ven problemas en la relación con su trabajo y su familia y en el olvido de sus preocupaciones económicas y laborales. A veces, ni cuenta con el sustento para el servicio pastoral.

. En algunos países faltan escuelas de formación por diversas causas (falta de una opción por el diaconado, falta de formadores, problemas físicos u otros).

e. Plan de Formación

Como requisitos para el diaconado permanente se tienen en consideración las normas del Magisterio universal y las orientaciones de las Conferencias Episcopales.

Se ve la siguiente dinámica de formación:

. Introducción
. Formación básica
. Formación específica
. Formación permanente

La formación, en general, dura entre 3 y 5 años, con regímenes de internado en algunas partes y, en otras, de externado. Esto está unido a jornadas, retiros y acompañamiento de cerca.

Se pide, sobre todo, una formación integral: humano-afectiva, espiritual, comunitaria, intelectual y pastoral.

Temas que se contemplan son: Sagradas Escrituras, Dogmática, Moral, Historia de la Iglesia, Pastoral, Crecimiento Humano, Derecho Canónico y Liturgia.

Los pasos son: Ministro Extraordinario de la Eucaristía, Lector, Acólito, Admisión y Ordenación.

Un punto central es en todas partes el acompañamiento cercano a los candidatos.

NOTA

En este encuentro, después del fructuoso intercambio de experiencias sobre la situación del ministerio diaconal en América Latina, tuvimos la oportunidad de oir temas relacionados con la historia y la teología del diaconado, y de profundizar algunos aspectos sobre la formación, la identidad, la espiritualidad y la misión específica del diácono. Nos ayudó la contribución de Mons. Néstor Herrera, obispo de Machala, Ecuador, y la del Padre Valter Goedert, Director de la Escuela Diaconal San Francisco de Asís, Florianópolis, Estado de Santa Catalina, Brasil.

2. CONCLUSIONES INDICATIVAS

a. Introducción

Frente a la Palabra del Señor y el Magisterio de la Iglesia y a la luz de la Nueva Evangelización hay signos visibles que nos hacen reflexionar sobre el Ministerio y los ministerios en la Iglesia. Estos signos manifiestan la necesidad de hacer funcionales los diversos dones y carismas del Espíritu Santo para servir y animar al Pueblo de Dios. A ese fin, se propone: descubrir la identidad y el "quehacer" propio del diácono en el plan de Dios para ubicarlo luego en la Iglesia. Es decir, conocer y aceptar su "ser" y su "quehacer" para poderlos situar en el lugar que le corresponde en el Cuerpo de Cristo.

Consideramos que es importante meditar el pensamiento de San Agustín: "Nada es amado si antes no es conocido". Esto, en relación al "ser" y al "quehacer" del diácono en la Iglesia.

b. Propuestas teológicas

1. Dado que el diaconado permanente estuvo ausente por muchos años en la vida eclesial, constatamos un desconocimiento generalizado en algunos obispos, presbíteros, diáconos y laicos, sobre el sentido teológico del diaconado y de su función específica. Por eso se siente la necesidad de situar adecuadamente el ministerio diaconal, particularmente a partir de su consagración sacramental como signo de Cristo Servidor, y no a partir de funciones que pueden ser por él ejercidas. Consideramos también importante profundizar teológica y pastoralmente su relación con el obispo, los presbíteros y los laicos, a fin de que la diversidad de funciones enriquezcan la unidad fundamental del ministerio eclesial.

2. La formación diaconal ha de comprender todas las áreas de la personalidad, a saber: humano-afectiva, comunitaria, espiritual, intelectual y pastoral. Ha de ser progresiva, global y sistemática, considerando los grandes desafíos de la realidad eclesial latinoamericana y del mundo secularizado en que vivimos, incluyendo también las etapas inicial, específica y permanente. En fin, nos parece necesario profundizar la espiritualidad específica del diácono como esposo y padre, inserto en el mundo del trabajo y como ministro de la Iglesia.

3. El diácono, como ministro ordenado y participante del sacerdocio de Cristo, "ojos y oídos del obispo", será, ante todo, un evangelizador en los diversos ambientes, particularmente donde se presentan los mayores desafíos a la fe cristiana y junto a los marginados, procurando detectar en las realidades conflictivas, las angustias del pueblo.

En su misión, el diácono desarrollará el "celo apostólico" del Buen Pastor que da su vida por sus ovejas. En fin, no se preocupará tanto en "hacer cosas", cuanto en suscitar nuevos líderes, que se sientan corresponsables en facilitar el descubrimiento en su comunidad de la presencia transformadora y liberadora del Señor Resucitado que conduce la Iglesia y el mundo a su plena realización.

c. Propuestas prácticas

1. Proponemos que la Cuarta Conferencia Episcopal Latinoamericana de Santo Domingo contemple, a partir de la eclesiología del Concilio Vaticano II, una teología del diaconado. La identidad del diácono nace de su "ser" antes que de su "quehacer" y, por eso, su labor no es de suplencia, sino que tiene su propia identidad. Es nuestro deseo que quede explícito que el ministerio del diácono está al servicio de la construcción de la Iglesia, la promoción humana y la evangelización de la cultura.

2. Proponemos a las Conferencias Episcopales fomentar la presencia del diácono en la vida eclesial, formándolo y acompañándolo en su trabajo en la Iglesia y en el mundo. Tómese en cuenta su realidad familiar y laboral.

d. Propuestas al DEVYYM-CELAM

1. La realización periódica de encuentros continentales y regionales de Diáconos con sus esposas, para la reflexión acerca de la identidad y misión del diácono, a fin de que se promueva y se conozca el ministerio diaconal en la Iglesia. Asímismo, sugerimos el fomento de los intercambios de experiencias.

2. La realización periódica de encuentros y seminarios de formadores de diáconos, a fin de ir perfeccionando los criterios y líneas comunes para la formación.

3. Solicitar a la OSLAM que no falte en los planes de estudio de los seminarios el tema del diaconado permanente y su papel específico en la pastoral.

4. Motivar a las Conferencias Episcopales para la creación y fomento de las comisiones nacionales, regionales y diocesanas del diaconado.

5. La creación de una instancia que facilite la comunicación interregional e interdiocesana de las comisiones y escuelas de diáconos, (por ejemplo un boletín).

6. La creación de un equipo de diáconos latinoamericanos que participen como asesores en la programación y preparación de los encuentros y estudios sobre la persona, la formación y la misión del diácono en la Iglesia.

7. El fomento del estudio de la teología del sacramento del matrimonio en relación a la teología del diaconado.